Sin lugar a dudas, el logo de cabeza de conejo (Rabbit Head) es uno de los íconos más reconocidos de la marca Playboy. La famosa figura del conejo fue diseñando por Art Paul, el primer director de arte de Playboy, y en 1953, en la tapa del segundo número de la revista, el animal ya había aparecido de cuerpo entero.
La elección del conejo, según lo dicho por Paul, está ligada a “la connotación del humor sexual, y a que el conejo ofrecía una imagen juguetona y traviesa. El conejo vestido con esmoquin se asociaba, además, a la idea de sofisticación”. A su vez, el artista ha aclarado que en menor medida existía un motivo editorial, ya que “tanto The New Yorker como Esquire usaban a hombres como sus símbolos. El conejo era distinto, y la noción del conejo vestido con un atuendo formal, nocturno, parecía encantadora, divertida... y correcta”.
La figura del conejo tuvo tan buena aceptación y reconocimiento, si se tiene en cuenta que su imagen salió en la tapa en distintas posiciones (fumando un habano, tomando un trago y sentado en un gran sillón, entre otras), que cuando un lector enviaba una carta a Playboy sólo utiliza como destinatario la cabeza de conejo.
Como toda caricatura, el conejo de Playboy también sufrió, con el tiempo, varias modificaciones. Desde la estilización de la imagen (asociado a una imagen de sofisticación y un estilo de vida) en la década del ‘60, hasta el símbolo del Bunny Icon (ícono del Conejito). Básicamente, este es el logo que permanece hasta hoy, con la imagen de la cabeza del conejo vista de perfil y con un moño de smoking en el cuello.
La imagen del conejo de Playboy se encuentra asociada a varias palabras (martinis, tragos largos, jacuzzis, pijamas, curvas, bikinis, lo sexy, la música disco y las fiestas, entre otras), pero quizás uno de sus posicionamientos más fuertes sea su imagen, de estilo glamoroso y sofisticado, ambientado, con aires de nostalgia, en los ‘60 y ‘70.
A tal punto, que el logo de Playboy, la clásica remera con la cara de conejo estampada, ha sido inspirador de varias tendencias de moda. El ícono de Playboy, aunque sea para uso unisex, se encuentra asociado a una imagen femenina y sólo las mujeres pueden llevarlo en la piel.
La elección del conejo, según lo dicho por Paul, está ligada a “la connotación del humor sexual, y a que el conejo ofrecía una imagen juguetona y traviesa. El conejo vestido con esmoquin se asociaba, además, a la idea de sofisticación”. A su vez, el artista ha aclarado que en menor medida existía un motivo editorial, ya que “tanto The New Yorker como Esquire usaban a hombres como sus símbolos. El conejo era distinto, y la noción del conejo vestido con un atuendo formal, nocturno, parecía encantadora, divertida... y correcta”.
La figura del conejo tuvo tan buena aceptación y reconocimiento, si se tiene en cuenta que su imagen salió en la tapa en distintas posiciones (fumando un habano, tomando un trago y sentado en un gran sillón, entre otras), que cuando un lector enviaba una carta a Playboy sólo utiliza como destinatario la cabeza de conejo.
Como toda caricatura, el conejo de Playboy también sufrió, con el tiempo, varias modificaciones. Desde la estilización de la imagen (asociado a una imagen de sofisticación y un estilo de vida) en la década del ‘60, hasta el símbolo del Bunny Icon (ícono del Conejito). Básicamente, este es el logo que permanece hasta hoy, con la imagen de la cabeza del conejo vista de perfil y con un moño de smoking en el cuello.
La imagen del conejo de Playboy se encuentra asociada a varias palabras (martinis, tragos largos, jacuzzis, pijamas, curvas, bikinis, lo sexy, la música disco y las fiestas, entre otras), pero quizás uno de sus posicionamientos más fuertes sea su imagen, de estilo glamoroso y sofisticado, ambientado, con aires de nostalgia, en los ‘60 y ‘70.
A tal punto, que el logo de Playboy, la clásica remera con la cara de conejo estampada, ha sido inspirador de varias tendencias de moda. El ícono de Playboy, aunque sea para uso unisex, se encuentra asociado a una imagen femenina y sólo las mujeres pueden llevarlo en la piel.
Quizás la relación de Playboy con la publicidad sea una de las más raras. Históricamente, se pensaba que un medio de comunicación, en este caso una publicación, no debía invertir para realizar anuncios más allá del uso del propio medio. Y qué mejor publicidad que la tapa de la revista inundado con afiches la ciudad.
En el caso de Playboy, Hugh Hefner, por más de tres décadas, redactó sus propios anuncios. Le gustaba ocupar el puesto de director creativo, con frases reconocidas como “¿Qué clase de hombre lee Playboy?”, “Un hombre y dos mujeres”(de los ‘70) y, para terminar, luego de la revolución del sida, con la imagen de la pareja. Pero la visión de Christie Hefner, a principios de los ‘80, incorporaría ayuda externa: la de Keye/Donna/Pearlstein, agencia con base en Nueva York.
Para las últimas campañas, como el 45° aniversario de Playboy, en 1999, la marca recurrió a otras agencias, como Kovel, Kresser & Parnerts, de Venice Beach, del otro lado del Atlántico. Para los festejos del aniversario, la estrategia de marketing y publicidad se basó en el concepto del “Año del conejo”, en coincidencia con el año del conejo en el calendario chino.
Para ese evento, una gigantografia de Playboy con la cara del conejo ocupó durante varios días Times Square, en Nueva York, y se organizó una serie de mega-fiestas, entre ellas la continuidad del Festival de Jazz de Playboy. Las estrategias de marketing, además, se encuentran a la orden del día para la marca del conejo. Un ejemplo de ello es la continuidad de organización de eventos, como la utilización de la Playboy Mansion en Holmby Hills (California, Estados Unidos) para promocionar a nuevos cantantes como el grupo Lim Bizkit, en asociación con MTV Networks.
El nuevo gerenciamiento de Christie Hefner a cargo de la marca ha permitido la participación conjunta de nuevos caminos creativos. A nivel global, la marca Playboy es desarrollada por distintas agencias: Publicis Amsterdan de Holanda, Young & Rubicam de España y Young & Rubicam Latam de San Pablo, Brasil, se encuentran entre las más destacadas.
El director de la cuenta en Publicis Amsterdan, Sthepah Zeylemaker, comentó a adlatina.com cómo fue su comienzo con la marca: “Publicis Amsterdan llamó al gerente de marketing, Martijn van der Neut, y al editor en jefe, Paul Koopal, de Playboy de Holanda, para ofrecerles una muy buena idea para un anuncio para Playboy. Y, para nuestra sorpresa, ellos de buena manera arreglaron una cita”. Se puede decir que el resto es historia y que en la última entrega del festival de Cannes, la pieza Mouse –para el sitio de internet, creada por Publicis Amsterdam– se llevó un león de Bronce en vía pública.
Por su parte, el trabajo de Young & Rubicam Latam, de Brasil, donde Playboy (editada por Editora Abril) es una de las publicaciones lideres, ha sido finalista en la edición ’99 del festival de Nueva York.
Cruzando el océano Atlántico, la imagen de Playboy está en manos de Young & Rubicam de España. Aunque no han desarrollado campañas actuales, los últimos trabajos para la marca demuestran que, con buenas ideas, del clásico logo del conejo puede surgir siempre algo nuevo.
En el caso de Playboy, Hugh Hefner, por más de tres décadas, redactó sus propios anuncios. Le gustaba ocupar el puesto de director creativo, con frases reconocidas como “¿Qué clase de hombre lee Playboy?”, “Un hombre y dos mujeres”(de los ‘70) y, para terminar, luego de la revolución del sida, con la imagen de la pareja. Pero la visión de Christie Hefner, a principios de los ‘80, incorporaría ayuda externa: la de Keye/Donna/Pearlstein, agencia con base en Nueva York.
Para las últimas campañas, como el 45° aniversario de Playboy, en 1999, la marca recurrió a otras agencias, como Kovel, Kresser & Parnerts, de Venice Beach, del otro lado del Atlántico. Para los festejos del aniversario, la estrategia de marketing y publicidad se basó en el concepto del “Año del conejo”, en coincidencia con el año del conejo en el calendario chino.
Para ese evento, una gigantografia de Playboy con la cara del conejo ocupó durante varios días Times Square, en Nueva York, y se organizó una serie de mega-fiestas, entre ellas la continuidad del Festival de Jazz de Playboy. Las estrategias de marketing, además, se encuentran a la orden del día para la marca del conejo. Un ejemplo de ello es la continuidad de organización de eventos, como la utilización de la Playboy Mansion en Holmby Hills (California, Estados Unidos) para promocionar a nuevos cantantes como el grupo Lim Bizkit, en asociación con MTV Networks.
El nuevo gerenciamiento de Christie Hefner a cargo de la marca ha permitido la participación conjunta de nuevos caminos creativos. A nivel global, la marca Playboy es desarrollada por distintas agencias: Publicis Amsterdan de Holanda, Young & Rubicam de España y Young & Rubicam Latam de San Pablo, Brasil, se encuentran entre las más destacadas.
El director de la cuenta en Publicis Amsterdan, Sthepah Zeylemaker, comentó a adlatina.com cómo fue su comienzo con la marca: “Publicis Amsterdan llamó al gerente de marketing, Martijn van der Neut, y al editor en jefe, Paul Koopal, de Playboy de Holanda, para ofrecerles una muy buena idea para un anuncio para Playboy. Y, para nuestra sorpresa, ellos de buena manera arreglaron una cita”. Se puede decir que el resto es historia y que en la última entrega del festival de Cannes, la pieza Mouse –para el sitio de internet, creada por Publicis Amsterdam– se llevó un león de Bronce en vía pública.
Por su parte, el trabajo de Young & Rubicam Latam, de Brasil, donde Playboy (editada por Editora Abril) es una de las publicaciones lideres, ha sido finalista en la edición ’99 del festival de Nueva York.
Cruzando el océano Atlántico, la imagen de Playboy está en manos de Young & Rubicam de España. Aunque no han desarrollado campañas actuales, los últimos trabajos para la marca demuestran que, con buenas ideas, del clásico logo del conejo puede surgir siempre algo nuevo.
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